sábado, 30 de noviembre de 2019

Entiéndelo.

Que la edad es un número. Que la madurez no va de la mano junto a tu fecha de nacimiento. Que sólo tú sabes lo que hay en tu mente.

Una mente donde las decisiones tomadas no son siempre las más apropiadas, pero en muchas ocasiones si son las correctas. Aunque siempre quedará un alma herida por el camino. No se puede complacer a todo el mundo. 

Resulta interesante observar cómo la sociedad actual hace una evaluación exhaustiva de los pensamientos que pueda llegar a tener una persona, analizando e indagando profundamente en ello sin tener ni puta idea de nada. Las cabezas de las personas son complicadas de entender. Yo por ejemplo sigo sin discernir entre las buenas decisiones y las malas. Y es algo que me preocupa desmesuradamente. El saber si haces daño a alguien o no con lo que estás haciendo es posiblemente una de las peores sensaciones que puedes padecer.

Y es que la madurez no es comportarte como un adulto. Tampoco lo es ser más mayor que alguien. Madurez es ser responsable de tus decisiones, de tus actos y acciones. Aprender a diferenciar entre lo bueno y lo malo. Reaccionar ante una situación abrupta de manera que nadie entre en pánico. Madurar es ser como tú quieres ser, sin importar el resto. Tolerar opiniones ajenas de cualquier tipo.

Nunca pienses que eres algo que tú sabes que no eres. Nadie te conoce mejor que tú mismo. Valórate y valora lo que los demás hacen por ti si es que realmente lo sientes. No dejes que una gran bola de mierda te atropelle y que así seas incapaz de escapar del abismo. 

Siempre podrás ser un payaso, o un capullo en público. Dejando deteriorada tu imagen para algunas personas que no saben ni cuantos planetas hay en el Sistema Solar. Pero siempre habrá alguien que trate de conocerte y a la vez, que profundice en tus pensamientos. Que llegue a darse cuenta que por hacer el loco la mayoría del tiempo, no signifique que no tengas la cabeza amueblada. 

Porque esas son las personas que merecen la pena. Las que saben que puedes ser un auténtico gilipollas pero con la capacidad de revertir una situación de mierda.

Porque si te detienes a hablar conmigo, podrás hablar de mí al resto con la seguridad de haberme podido conocer algo más que haciéndolo sin tener ni puta idea de quién soy.

Maduro/a. ¿Realmente lo eres?

viernes, 15 de noviembre de 2019

Vive viviendo.

A veces ni cuestionándonos a nosotros mismos, somos capaces de lograr llegar a una conclusión precisa acerca de lo que significa la vida para muchos.

No es sencillo buscarle un significado a una palabra que abarca tanto. Y que a la vez, contiene múltiples significados. Siete mil quinientos cincuenta millones de significados tiene aproximadamente esta palabra. Cada persona, aportando su granito de arena, logra alcanzar su propio concepto.

No vengo aquí buscando el sentido de la vida. Pero sería cautivador el intuir el sentido que vosotros le dais a algo tan valioso como lo es la vida.
Como bien dijo Confucio, “la vida es realmente simple, pero insistimos en hacerla complicada”. ¿Por qué? ¿Por qué nos gusta complicarnos tanto la vida al ser humano?

He conocido mucha gente y cada uno con experiencias distintas. Algo natural. Pero en lo que todos coinciden es que en algún momento de su existencia, se han obstaculizado así mismos. Y yo me pregunto, ¿de verdad somos tan inútiles de hacerlo? La respuesta es un redondo sí. Lo somos. Estamos destinados a tropezar no una ni dos veces en la misma piedra, sino cientos de veces. Nuestra mente nos obliga prácticamente a ello.
Es como cuando compramos un aparato electrónico, que sabemos que en unos años quedará obsoleto por el avance de la tecnología y aún así lo compramos sabiendo que en meses o años saldrá un producto al mercado mejor que el que adquirimos anteriormente.

Pues desplazando este último ejemplo a la vida real, existen muchos casos en donde sabemos que vamos a cagarla pero que de todos modos decidimos seguir adelante y cagarla a conciencia. En este caso sabes que la estás cagando y sigues adelante, cuando si paras a reflexionar unos segundos puedes percatarte de los errores que puedes estar cometiendo. Pero no, no todos lo hacemos. Yo incluido. 
Somos como máquinas ya programadas para cagarla en algún momento de nuestras vidas, para luego quedar obsoletos en la vida de algunas personas, provocando así que éstas personas encuentren otras máquinas de cagarla mucho mejores que nosotros.

Si en algo se parecen la tecnología y la vida, es que ambas avanzan a pasos agigantados e inmensurables. Quizás en un futuro, haya máquinas que funcionen mejor que las de ahora. Quizás en un futuro, haya gente que funcione mejor que las personas de ahora.



miércoles, 19 de julio de 2017

Me gustan las noches de tormenta.

Me gustan las noches de tormenta. Ver caer los rayos en el horizonte, escuchar la lluvia golpear con dureza la tierra húmeda del campo o simplemente verlo desde la ventana apoyando mi cabeza sobre mis manos.
Me gusta ese olor estremecedor que deja una vez que ha cesado. Frescura.
Me gusta el sonido de los truenos que acechan en el cielo como si del juicio final se tratara.
Pero la mayoría de las veces la verdadera tormenta no está en el exterior de mis ventanas. No escucho los truenos apoyado en mi alféizar ni quedo expectante a la espera de que un rayo ilumine la oscuridad de la noche.
La verdadera tormenta está dentro de uno mismo.
Los pensamientos se aglomeran de tal manera que golpean en mi sesera como si de truenos y relámpagos se tratasen. Sin un ápice de margen para difuminar mis ideas.
Partiendo del aburrimiento infinito, te paras y piensas. Quizás alguna que otra vez en lo más profundo de ti mismo. Recorriendo tal vez recovecos ya olvidados. Pero no iba a eso.
En el interior de todo el mundo subyace una pequeña tormenta, a veces incluso tan grande que puede ser capaz de desembocar en el exterior. Pero normalmente no es así.
La vida está plagada de tormentos. De problemas, de comidas de cabeza y de surrealismo.
Quizá mis tormentos vengas de algún lugar, no se de donde, pero ya no se si soy tan bueno como antes. Y no me refiero a bueno en el sentido sajón de la palabra, sino a bueno en todo en particular. Dudo que sea todo un campo de rosas como hace unos meses. Sigue todo genial, si. Pero un cierto aroma a muerto se palpa en el ambiente. Yo lo noto. Me conozco muy bien.
Hay muchas cosas que han cambiado. Cosas que hasta hace bien poco tiempo me daba igual que no acabaran yendo a ningún sitio, pero me entretenía y reía con ello. Ahora ha acogido un regusto entre amargo e insípido. La esencia ha cambiado, ya no es la misma.
Hay muchas cosas que han cambiado. Cosas y personas. Pero no son temas paralelos.
He atravesado tormentas peores, y si aún estoy a tiempo, trataré por todos los medios que esta también cese. Quiero ese olor a frescura que deja una tormenta veraniega tras su acabose.
Me gustan los rayos, los truenos, la lluvia. Me gustan las tormentas. Pero no en mi interior.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Hoy hace un año...

Un silencio abrumante se contemplaba en el ambiente. Una densa niebla empañaba los cristales de las ventanas, haciendo que las gotas travesaran el vidrio de un extremo a otro, deslizándose con inercia.
El rocío refrescaba las pocas hojas que restaban en las copas de los árboles. Los niños jugaban al borde de las aceras y madres paseaban con sus retoños tomados de la mano. Pero luego se encontraba ella, sentada pacientemente a la espera de algo o alguien en un viejo banco a la entrada de su morada. En sus manos sostenía un sobre. Un sobre medio resquebrajado a punto de romperse por completo.
De repente, una ligera sonrisa invadió su rostro, venía alguien. Un chico alto y esbelto se aproximaba renqueante a su pesar. La tomó de la mano y besó su mejilla con resentimiento. Una nube se interpuso de cara al sol, que hizo disminuir la poca luz que ya se apreciaba a esas altas horas de la tarde.
-Toma asiento, por favor.-Le dijo la joven clavando la mirada en su rostro.
La chica había adoptado un color pálido en su piel.
-Que alegría volver a verte. Hacía bastante tiempo que no te veía.-El muchacho la sonrió con consideración.
-Así es, casi un año ya...
El joven no sabía muy bien que decirle, por lo que prosiguió a poner su mano sobre la de la joven.
-¡Estás helada como un tempano! ¿Te encuentras bien?
Ella puso la mirada en sus ojos. Tenía una mirada totalmente vacía, no expresaba ningún sentimiento. Sus labios resplandecían ahora un color morado y con un quejido mohíno, se dispuso a responderle.
-¿No recuerdas que día es hoy? Hoy hace un año...
-¡Hoy hace un año de qué! -Gritó el chico impacientemente.
-Toma.
La joven le entregó el sobre y el quedo apesadumbrado al ver que el sobre que le entregaba estaba empapado de agua. De todas formas, lo había abierto con cuidado y se dispuso a leer:
"Hoy hace un año del accidente del lago. Hoy hace un año que perdí mi vida por una borrachera tuya. Hoy hace un año que también perdiste tu vida. Si, así es, estás muerto, y yo también. Ahora, todo el peso caerá sobre tu conciencia."
El muchacho volvió a leer la carta y soltó una risa inquietante.
"No puede ser." Se repitió varias veces.
Soltó la carta titubeante y puso especial atención en sus manos. Temblaban.
-Pero es imposible, recuerdo nuestra estancia en aquel hospital.-El joven continuaba cabizbajo.
-Eran nuestras almas, naufragando en un mundo que no era el suyo.
La voz de la joven empezó a diluirse en el viento y cuando el quiso darse cuenta, ella ya no estaba. Se había esfumado, nada podía hacer para evitar lo inevitable.
Al instante rompió a llorar y un grito de horror hizo eco en ese fantasmagórico lugar. ¡Las lágrimas atravesaban sus manos! Estaba desapareciendo, había llegado su hora, o quien sabe qué.
Una densa niebla invadió el lugar dejándolo a solas con su pecado.
El joven no tardo en desvanecerse entre la niebla, solo Dios sabe de su destino.
Jamás se supo nada mas acerca de los jóvenes. Su memoria había sido olvidada en un simple recuerdo. Pero él nunca mas olvidará el día en que acabó con su vida, su conciencia, su amor...y su alma. Hoy se cumplía un año. Hoy hace un año ya...

jueves, 23 de febrero de 2017

Un mundo de horrores y errores.

Estoy completamente lleno de errores, de fallos. Soy como un problema de matemáticas mal calculado. Como una mesa de clase, coja por una pata más corta que las demás.

No estoy seguro de lo que sucede, aunque la razón viene de otros acontecimientos recientes. Cuesta abajo y sin frenos, supongo. Caí sumido en un pozo del que llevo tratando de salir prácticamente una semana, pero ya me he dado por vencido.
Desganado me encuentro, sin alma, sin fuerza sin nada que me motive ni me anime. Creo que he vuelto a morir por dentro.

Un mar de dudas me ahoga cada día. Cada noche. Cada hora. Cada minuto. Cada segundo. No hay instante en que no tenga un solo pensamiento en mente. Un remordimiento. Un lamento. O un arrepentimiento que es lo que más sentido tiene de todo esto.

Es hora de deliberar que hacer ahora. Escudriñar todo a todo detalle a todo momento. No sé, no sé exactamente qué es lo que estoy haciendo ahora, como para saber qué hago con mi vida.

Evadirme de las personas es lo único que llevo haciendo con prudencia aunque sin estar seguro de si es la decisión correcta o no. De todos modos así lo siento.

Nunca hubiera imaginado tal incidente y por mi mollera lo único que me tortura es la dureza con las que me apuntillan en el seso unas simples palabras como: "Y que hubiera pasado si..."
¿Que hubiera pasado? Simple respuesta. Nada de esto. Estaría tan feliz, tan campante como estos últimos meses. Habría estado ante dos semanas de auténtica efusividad y diversión. De las mejores que podría haber tenido nada más este inicio de año.
Pero no. Que va. Nada de eso. La cosa habla por sí sola, de polos extremos. En mi vida no hay puntos intermedios y una vez más ha quedado dictado para sentencia está ocasión.
Estoy pasando un calvario del que cada día se me hace más largo e inútil en vez de pensar estar más cerca de salir de este suplicio. Pero en mi cabeza el tiempo no corre, no se mueve. Parece mofarse con mi sufrimiento, pero no le culpo. Demasiados trajines le he hecho pasar ya por conductas inapropiadas. De las que he aprendido al fin.

He aprendido la lección, aunque para mi opinión de una manera cruel para mi gusto. Me lo merecía, no sé. Por gilipollas.

Ahora no queda otra que esperar. Esperar a que el mar se calme. El problema de matemáticas se corrija. A que la pata de la mesa no siga coja. Esperar y palpar el tiempo con la yema de los dedos notando como pasa a una velocidad de relámpago. Aunque por ahora sólo lo hace de una manera vaga y apoteósicamente lenta. Esperar a que pase este fin de semana sin poder hacer nada por desgana ni ánimo de salir de casa. No sé. Sólo sé que no sé nada.
Vivo en mundo de horrores, y de errores. Sólo yo puedo corregirme, aunque no se si ya es un poco tarde para ello.

Esto sólo es el principio del fin.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Querido 2016.

Querido 2016. Hoy vengo a decirte que no has sido el mejor de todos los años, ni yo el mejor compañero de viaje. Me has defraudado notablemente, tú y muchas personas. Tú y muchas expectativas. Tú e incluso yo mismo, me he defraudado.
Ya sé que no nos hemos llevado muy bien durante estos 353 días que hemos pasado juntos, estimado compañero, y lo siento. De verdad que lo siento con toda mi alma. No he cumplido mis promesas. Aunque no fui el único.

Aunque no todo han sido malos momentos. Hemos reído, cantado, bailado... pero sobre todo llorado. Joder que si hemos llorado. Me trajiste de vuelta a mis colegas de antaño para pasar mis peores momentos. Otra vez. Bendita soledad, bendita oscuridad y bendita epifanía por ayudarme cuando nadie más lo hizo. Amigos de mi mente, diluidos en el peor rincón de mi polvorienta sesera, pero siempre sabios y fieles en mis acendrados pensamientos. Efectivos y decentes a diferencia de aquellas personas que he dejado atrás con el paso del tiempo, de los días, y de los meses.

Fuiste demasiado cruel conmigo, ¿No crees? Quizá me lo mereciera. Quién sabe ya. No seré rencoroso contigo, no soy de esos, no, no. Aunque por siempre estarás presente en mi memoria por el desastre que has causado en mi interior, el desorden y la suciedad. Causaste un efecto de resiliencia en mi subconsciente atrapándome en centenares de situaciones adversas por las que a lo largo de mi vida me he visto atrapado. Me he succionado el veneno que varias personas tóxicas y sobretodo venenosas como víboras dejaron en mi sangre. Yo mismo me encargué de ello y ¿sabes cómo? Sólo. Así es. Hice mella en mi alma, haciéndolo yo mismo, pero mereció la pena. Sé valerme por mí mismo, sin dependencia de nadie. No como otras personas que vagan pérdidas por la vida en busca de que alguien sea feliz por ellos. Triste. No hay mejor adjetivo para describirlos. Pero no te preocupes. Ya limpié el destrozo que provocaste, sin tu ayuda ni la de nadie. Ahora soy feliz, ya no sufro.

Soy feliz porque a pesar de ser uno de mis peores años, estos últimos tres meses me endeudaste haciendo aparecer en mi aburrida y decadente vida a una persona. Serendipia supongo. Un encuentro o más bien hallazgo el tuyo sin duda de lo más afortunado e inesperado cuando buscaba algo totalmente distinto. Pero ahí estabas. Por eso soy feliz, porque sin pedir nada a cambio, esta persona siempre está ahí, en las buenas pero siempre en las malas, haciéndome reír, pero también llorar de la risa. Porque me hace decir las cosas más estúpidas del mundo que sólo ella y yo comprendemos y que si cualquier otra persona viera de lo que hablamos nos tomaría por chalados. Porque es igual la hora que sea, haya clase o no que siempre va a estar dispuesta a hablar conmigo hasta el amanecer si es necesario. Porque jamás me había sentido tan unido y a la vez tan identificado con alguien. Porque nunca me había abierto de tal manera con nadie sin ningún miedo, a sabiendas de que no serías capaz de juzgarme, ni yo a ti. Porque no hay día que te tenga en mente. Porque eres lo mejor de este 2016.

Y es por esto por lo que ya no sufro, ya vale de sufrimientos. Pero antes de despedirnos, quisiera pedirte algo, querido 2016. Dile al 2017 que sea bueno conmigo, que me trate bien, que me dé lecciones útiles y me haga espabilar sobre todas las cosas importantes en la vida. Que me enseñe a ser una persona en condiciones. Pero sobre todo... pídele de mi parte que me deje ser feliz. Y que tampoco se olvide de que me ayude a seguir conservando a esta persona tan especial, por favor. Es lo mejor que tengo.

Muchas gracias por todo amigo, por lo bueno y por lo malo, que de todo se aprende. Sobretodo he aprendido a no volver a tropezar dos veces en la misma piedra ni con las mismas personas que una vez me hicieron daño. Cuídate.

jueves, 24 de noviembre de 2016

11 de 12

¿Nunca habéis querido coger las maletas e iros muy lejos? Yo sí. Es algo que llevo planeando bastante. Sin avisar a nadie. Sin preocuparme por nadie. Sólo. ¿Cómo si no?

Me iría lejos, sí. Muy lejos. A un pequeño pueblo de algún lugar desconocido. Y comenzaría una nueva vida, de cero. Sí, ¿Por qué no? Suena todo maravilloso.

Pero no es una posibilidad real. Tristemente lo más real que tengo ahora mismo conmigo es mi puto móvil, o sea que la vida sigue igual.

Sinceramente estoy un poco harto de todo el mundo. No sé si es por el estrés o porque ya he visto todo lo que tenía que ver de todo ser humano. Pero bueno, me quedo más tranquilo sabiendo que hay alguna que otra persona que piensa algo semejante que yo. Pero no es suficiente.

No estoy ahí para todo el mundo ni tampoco quiero que todo el mundo este ahí para mí. Este año ha sido muy complicado. Y se acaba. Tenía mucha razón cuando dije que iba a ser un año con cambios. Una vez más, yo prediciendo hechos. Pero, ¿Es percepción o algo que es obvio de que va a suceder? Buena pregunta. Si lo hubiera descubierto antes, ya os aseguro que no estaríais leyendo esto, nada más porque este blog nunca se hubiera abierto. También estoy seguro de que sería yo el otro lado de la moneda en todas mis situaciones que han sido concebidas a lo largo de estos inapelables meses.
Y hablando de cosas abiertas, antes de cerrar este año corrompido por desgracias, parece ser que hay alguna que otra ventana que se me ha "entreabierto", no quiero decir abierto, porque no quiero escribir otra entrada hablando respecto a la cantidad de hostias que me he podido pegar este año.

En fin, nunca habrá alguien que me entienda del todo. Soy muy complicado. Tengo una mentalidad bastante extraña y extravagante al resto, no sé si alegrarme por ello. Si es verdad que puedo ser diferente, pero me gustaría ser tan corriente y común, como muchas personas. Me ahorraría infinitas comeduras de cabeza. Al fin y al cabo siempre acabo dando una vuelta de más a todo y es que ya no me puedo fiar de nadie, ni de mí mismo. Ni siquiera confío en mí, corrijo. Pero hay bastantes personas que me han decepcionado este año y aunque haya perdonado yo no olvido nunca nada. También he podido comprobar que incluso tu mejor confidente puede llegar a ser "made in China", porque no sabe guardar un solo secreto sin antes decírselo justamente a la persona más inapropiada para decirle algo.

A veces me paro a pensar y descubro que me estoy volviendo un amargado exceptuando a un par de personas con las que si puedo ser yo mismo. Y es que antes no era así. De todos modos no se si es mejor que sea ahora una persona más cerrada, compacta y desconfiada, dispuesto a ayudar a quien se preocupa realmente por mí o ser una persona ingenua, demasiado agradable con todo el mundo aunque conmigo no lo fueran y con bastante más promedio que ahora a pegarme frecuentemente muchas hostias, como lo era yo hace justo unos meses.
Creo que me he caído yo más veces que meteoritos han caído en la Tierra. Pero bueno uno siempre se levanta, con o sin ayuda.

Pero si tengo que odiar algo de mi persona es siempre y cuando digo siempre es siempre, tener razón en todo. Es que ha acabado pasando hasta lo menos probable. Y es verdad que recientemente con muchas de esas situaciones he acabado riéndome porque era lo único que podía hacer ante esas situaciones pero en otras he acabado quitándome lágrimas, y con toda sinceridad lo he pasado demasiado mal y he sido demasiada buena persona como para merecerme tanta mala suerte. Aunque la culpa es mía por haberme esforzado por hacer feliz a personas que sólo pensaban en ser felices ellas mismas sin importar el "otro", es decir, yo.

Ahora mismo no sé qué pasa muy bien conmigo, ni siquiera sé con certeza que personas quiero a mi lado hoy en día. Bueno, una sí, pero porque esa persona me ha aportado más en un par de meses que una en casi nueve.
Eso sí, que se quede quien aporte y si no que se aparte. Ya estoy cansado de que me decepcione la gente, que me haga ilusiones o me dé falsas esperanzas. Sólo queda un mes para que acabe este año repleto de mentiras. Espero que 2017 sea el año de las verdades.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Érase una vez, un mundo feliz...

La vida da muchas vueltas y vaya si las dio, que me llevó a otra dimensión. A un mundo que no era el mío. A un mundo en el que podía ser feliz. Pero que por el momento, no lo era del todo.
Ese no era mi mundo. El mío era triste, apagado y reinado por la penumbra de mis sentimientos. Era un lugar de tristes recuerdos y vaivenes espontáneos que no dejaban ni una sola marca en mi vida. Sin vida, como Plutón. Ni un solo rayo de sol alcanzaba ese diminuto planeta. En el mío tampoco. Era algo parecido. La soledad era mi compañera, pero eso no quería decir que me llevara bien con ella.

El vacío continuaba semblante. La tormenta rugía desbocada en mis entrañas. No había cobijo posible dónde amparar mi alma de tan espeluznante ventisca.
¿Qué me pasaba? Nada. Ni yo lo sabía. Estaba desesperado por encontrar una salida. Por absorber un solo rayo de luz para avivar un espíritu que se encontraba agonizando dentro de mis recuerdos más profundos. Cayendo al vacío. Con frenesí. Y en menos de un segundo, ya no estaba, no se veía. Era todo tan oscuro...
Esto era el principio del fin. No sufría por ello, ni tampoco lo hago.

Por las calles de las grandes ciudades, encontramos predicadores gritando desde antaño el fin de los tiempos. El Apocalipsis. El juicio final. La primera piedra la ponemos nosotros, al igual que la última.
De lo que no nos damos cuenta es de que el juicio final realmente está cerca. La gente de hoy no vale la pena. El verdadero caos es ese. El verdadero Apocalipsis es proteger a una persona que te está clavando el cuchillo en la panza en cuanto te giras.

Poca gente de verdad queda. Apostaría a que habría imitaciones robóticas más reales que muchas de las personas que tenéis en frente.
Pero bueno, los mundos perfectos no existen. Las segundas oportunidades mejor dejarlas para las películas. Las confianzas mejor con gente que más tarde no te apuñalará a las espaldas con unas tenazas.
Y es por eso que prefiero mi propio mundo. Es por eso que podría ser feliz en este planeta, pero no del todo. Es por eso que prefiero dejar caer mis pensamientos en el olvido y abrir paso a mi oscura alma por la llanura de los recuerdos. En ese mundo triste en el que vivo, es donde irónicamente me siento feliz.

sábado, 22 de octubre de 2016

Lo que había perdido.

No hace mucho tiempo, un adolescente llamado Nick, perdió algo muy valioso. De tal manera que a partir de ese mismo instante, comenzó a sentirse lánguido. Abatido.

Su rutina era despertarse y pensar en lo que había perdido y cómo recuperarlo, acostarse y quedar dormido mientras lidiaba con sus pensamientos para pensar en lo mismo.
Sus familiares y amigos se sentían impotentes por la situación que Nick atravesaba.
Sus padres intentaron satisfacerles con asiduidad, con dispares presentes, u otros caprichos de ocio. No lo consiguieron.
En cambio, sus amigos, trataron de calmarle y consolarle tratando de decirle que más pronto que tarde recuperaría eso que Él había perdido. Pero con una condición. Lo que el estaba buscando lo encontraría, pero no sería exactamente lo que Él quería, sería algo mucho mejor porque lo que Nick buscaba con tanto afán ya no lo iba a encontrar, porque se había extraviado para siempre y tenía que intentar olvidarlo ya y dejar de torturarse.

Fueron pasando los meses y Nick fue sintiéndose mejor. Ya salía de casa y se iba de fiesta con sus amigos. Algo que no fue capaz de hacer en su etapa anterior. Había dejado de buscar lo que había perdido y con ello fuera de su mente sonreía. Ya no era un chico afligido. Había cambiado. Bastante. Él sabía que lo que había perdido ya lo había encontrado otro y no había nada que hacer, terminó por superar esa confusa situación.

Nick, ahora era un chico radicalmente cambiado. Había vuelto a ser el buen estudiante que siempre fue en sus mejores años en la escuela y estaba en un momento eufórico a nivel personal. No le iba nada mal.
Pero entonces un día llamaron a su puerta, y cuando fue a abrir, Nick se llevó una sorpresa. En el felpudo se encontraba aquello que había perdido y que tanto buscaba. Pero como le reiteraron sus amigos en un pasado, no era lo mismo que Él estaba buscando. Se le asemejaba, pero podía verse con claridad que no era lo mismo.

A fin de cuentas, acogió aquello con dudas. Le prestó la misma atención o incluso más que la que le prestó a lo que había perdido y a poco, los resultados salieron a flote. Se sentía en una nube. Hablaba con lo que le habían dejado en el felpudo todos los días y se sentía totalmente complaciente.
Puede que no fuera lo que Nick estaba buscando, pero era algo muy bueno... Tan bueno, que era algo que era capaz de sonsacarle sonrisas día a día y no llantos y preocupaciones un día y sonrisas y risas otro... Como lo que acostumbraba a vivir con su antigua entidad.

Ahora Nick, era un chico feliz. Tenía todo lo que necesitaba. Salud, buenas notas, amigos, familia... entre otras muchas cosas. Pero sobre todo felicidad por haber recuperado dentro de sí mismo, algo que había perdido.

Y es que lo mejor de todo es que Nick, soy yo.

                                   
                                                         FIN.         

miércoles, 12 de octubre de 2016

Noches de vodka en mano

Brindemos amigo, por esas noches indagando en el pasado.
En un banco sentados con el vodka en la mano.
Torturando nuestra mente con recuerdos indecentes. Nuestro corazón está apagado.
Pero no te preocupes, ya vendrán personas mejores, hermano.

Se alarga la noche, no saques el cigarro compañero, que el tabaco es malo.
La soledad es nuestra amiga, no le tengas miedo, no es algo inhumano.
Relatando historias. Nuestra primera vez o incluso nuestro primer beso.
Pero con lo que sí nos quedaremos será con todas esas noches de sexo.

Las cosas pasan por algo, amigo. Así que coge el vodka y déjale el trabajo al olvido.
Lo que quiero es ayudarte para que sigas adelante, es lo único que pido.
Miramos al cielo y apenas las estrellas se ven.
Entoces a los ojos te miro y te digo: "Aún queda un poco de vodka, ten".

Un último trago a la botella le damos.
No sabemos ni donde estamos. Me temo que en el puto limbo nos situamos.
Levantémonos del banco, los recuerdos no nos hacen más que daño.
Ahora sonríe cabrón y disfrutemos de la noche, que ya volveremos al banco con el vodka dentro de un puto año.

sábado, 8 de octubre de 2016

Archivo F.

(A lo largo de mi vida, he tenido el "placer" de encontrar tanto en mi círculo social como familiar a personas enmascaradas. No por ser carnaval, o por el simple hecho de esconder su horrendo rostro. Por el hecho de la hipocresía que circula por las venas de estos sujetos.
Pero nunca antes me había encontrado una persona como la que voy a describir ahora mismo. Manipuladora, vil, fraudulenta, acaparadora y egoísta son unos de los pocos adjetivos con los que podría describirte, víbora.)

Siguen pasando los días y tu picadura reptiliana, todavía sacude mis vasos sanguíneos. Y la verdad, es que es una herida que dudo en demasía que algún día sane del todo para siempre. Aún preservo magulladuras de tu último ataque hacia mi persona, pero eso no ha hecho aún más que hacerme más fuerte.

Conservaba la esperanza en un pasado no muy lejano, la posibilidad de que cambiaras. Pero lamentablemente tu ego altamente egoísta y cerrado, no te dejaba entrever lo que estabas haciendo.
No eres capaz de dejar de meterte en las vidas de las personas sin antes criticar la vida que ellos viven. No eres capaz de no abrir la puta boca si ves que no estás acaparando toda la atención que tu crees conveniente para ti. No eres capaz ni de dejar de criticar a amigas de una de las personas que mas apego tienes, únicamente porque no las conoces realmente. Y mira, ya quisieras ser tan sólo un poco de todo lo que son ellas. No entiendo donde está tu coraje. Actuando a las espaldas cual cobarde. Atacando a soldados sin armadura. Apuntando con tu peor arma a gente desarmada. ¿Qué clase de persona eres? ¿Cómo tienes el valor de criticar a una persona y luego juntarte con ella como si no pasara nada? ¿Cómo diantres lo haces?

No me llegas como persona ni a la suela, bonita. Y seguramente tampoco a todas aquellas personas que les has clavado el puñal a la espalda.
Antes sentía incluso compasión por ti, te aconsejaba y conversaba con una de las personas más importantes de mi vida sobre ti como si fueras una gran amiga y persona. Sin duda, una de las épocas más ciegas de mi vida. No sé cómo no pude ver el daño que causabas cada vez que abrías esa boca mientras escupías palabras con la ayuda de tu lengua bífida y viperina. Lo único que siento por ti actualmente es repugnancia y odio. Causaste un caos abominable en mi vida lleno de tormentas y oscuridad. Tú pusiste la primera piedra y la última, pero juro con anhelo que algún día, alguien te hará el mismo daño o espero que incluso más del que has ido sembrando desde que tienes uso de razón si es que lo tienes, es algo que aún desconozco.

No te mereces esa amiga que tienes. No sé si tienes más sinceramente, pero si fuera el caso, tampoco te la merecerías. Yo sé que ella no ve lo que yo veo en ti, pero lo que tú me has hecho a mí, me sirve de ápice a ápice para decir todo esto que estoy diciéndote. Ojalá algún día se dé cuenta, porque no mereces más que quedarte sola. Porque sólo parece que eres una buena persona cuando estás única y exclusivamente junto a ella sin nadie más, porque se te pudren los ojos del asco y de los celos de verla con alguien más que no seas tú y porque se junte con personas mucho más maravillosas que tú, por ejemplo, con mi mejor amiga, no significa que dicha persona sea una egocéntrica u otras cosas que seguramente habrás dicho sobre ella. Porque la única egocéntrica aquí eres tú, sólo piensas en tu beneficio. Eres capaz de juntar a tu amiga con un "amigo" tuyo nada más para separarla de la otra persona con la que ya se encontraba nada más porque ya creías tú qué a tu amiga ya no le convenía...

Hay personas como tú a puñados y por ser así no vas a ser más diferente que nadie. Madura, que aún estás a tiempo y deja de ser menos posesiva porque al final me harás feliz quedándote sin amistades. Yo te tenía un mínimo de aprecio. Incluso había tardes que me concomía por dentro porque me sentía culpable de que no pudieras quedar con tu amiga por mi culpa. Pero ahora te puedes ir al atolladero. Llevaba meses acumulando estos pensamientos negativos sobre ti, y ya era hora de que los sacara a la luz. Sólo espero que no conviertas a las personas con las que te juntas en lo mismo que te estás convirtiendo tú, en un bicho. Mala.

domingo, 2 de octubre de 2016

Presentación del blog

¡Buenas noches a todos! La verdad que no sé qué hago yo creándome un blog... Supongo que el mero aburrimiento jajaja, pero si sé que lo llevaba pensando desde hace un tiempo... hace unos meses. Y por fin, hoy 2 de octubre de 2016 me he dignado ha hacérmelo jajaja, espero no arrepentirme.

Supongo que sin la influencia de mi buen amigo Ronny, nunca hubiera pensado abrirme uno, pero creo que ya era hora. Ya que todo lo que escribía se lo pasaba a él y lo publicaba en su propio blog Jajajaja. Probablemente resuba mis escritos aquí para que nos sea más ameno a todos y bueno, venía a decir que principalmente escribiré un contenido aleatorio. Es decir, que escribiré lo que me salga de la p**** y si no os gusta lo que leéis, puerta jajaja, que nadie os obliga a verlo.

¡Un saludo!